No existe argumento alguno que los saque de la funesta era de Torquemada
No es imposible explicar el cinismo de los políticos de turno, sean en el Reino unido, donde el primer ministro de turno, Boris Johnson, miente y engaña al electorado a su regalada gana, y hace nos días hizo uso del acto de terrorismo en el London Bridge en plena campaña electoral para ganar nos miserables puntitos en las encuestas.
En Brasil, es igual o peor, porque políticos representando al evangelismo salpicados por los actos de corrupción mas grandes en la historia del mundo, el Lava Jato, que involucra lavado de dinero y criminales donaciones a organizaciones políticas de todo color, incluyendo a los partidos evangelistas locales y del extranjero, ahora dicen que se oponen a la legislación de casinos con el “temor de que tales actividades faciliten la comisión de delitos como el lavado de dinero”.
Y no solamente el Lava Jato, donde el conglomerado brasileño Odebrecht tendió una red de corrupción a lo largo y ancho de Latinoamérica, sino, mas endémicamente el respaldo a la lotería callejera Jogo do Bicho, bingo parroquial, y cuando otro evento con juegos de azar se lleve diariamente en Brasil, que beneficia a instituciones eclesiásticas de todo color, sean estos evangélicos, creyentes o idolatras.
El juego político en Brasil esta en manos del presidente Bolsonaro y los diputados del bloque denominado «central», de tendencia religiosa, quienes esgrimen cucufatos argumentos acerca de la industria mas regulada del mundo, los juegos de azar.
El medio huffpostbrasil.com reporta que el tema de los juegos de azar, más explícitamente, la legislación para casinos, ‘fue discutido por Bolsonaro en el almuerzo del miércoles (27 nov) pasado con los diputados del bloque denominado “Centrão”, que es un grupo de diputados de diferentes partidos que se reúnen regularmente para aumentar su presión sobre el ejecutivo.
El gobierno ha señalado la necesidad de incluir el grupo evangélico al Frente Parlamentario Evangélico, que tiene hoy 195 diputados, en el debate, aunque los diputados en este frente se oponen a la mera idea de casinos en Brasil. Asimismo, la legislación para casino también encuentra resistencia entre los católicos, bajo órdenes de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).
Para los grupos religiosos, no existe argumento alguno que los saque de la funesta era de Torquemada del siglo 17, y con argumentos de siglos pasados se sostienen sobre aspectos de la problemática de la industria del juego, que hoy en día se manejan de forma científica.
Los proyectos de ley para legislación de juegos de azar en ambas cámaras legislativas brasileñas ya tienen anos de presentados, debatidos y estudiados, tomando en cuenta tales aspectos negativos de la industria y como se afrontan estos hoy en el siglo 21, en países de primer orden de todo el mundo.















