El juego no es una simple actividad de ocio; es un comportamiento de proporciones adictivas que pueden ser perjudicial para la salud
24 de octubre de 2024 – Hoy, publicamos la Comisión de Salud Pública de The Lancet sobre el juego: una investigación y una respuesta ante lo que se considera una amenaza desatendida para la salud pública, y al mismo tiempo, poco estudiada en su expansión.
El juego no es una simple actividad de ocio; es un comportamiento de proporciones adictivas que pueden ser perjudicial para la salud. Los daños asociados con los juegos de azar son muy variados, no solo pueden afectar la salud y el bienestar de una persona, sino también su economía y relaciones familiares y sociales, afectando a las familias y comunidades con posibles consecuencias para toda la vida que profundizan las desigualdades sociales y de salud. Al evaluar las barreras para prevenir los daños a la salud relacionados con el juego, la Comisión revela y descifra las intersecciones entre los determinantes sociales, comerciales, legales y políticos que pueden afectar la salud de una persona.
La Comisión estima que el 46,2% de adultos y el 17,9% de adolescentes han participado en juegos de azar en el último año a nivel mundial. Si bien solo una pequeña proporción de individuos se ha clasificado como participante en juegos de azar problemáticos (1,4%), es crucial considerar el efecto del juego en todos los aspectos de consumo. Se estima que el 5,5% de las mujeres y el 11,9% de los hombres experimentan alguna forma de juego de azar riesgoso. Ante todo esto, el panorama epidemiológico está cambiando, con la participación de un número considerable de mujeres y jóvenes. Según la industria del juego, este no es un panorama epidemiológico, sino un mercado en rápida expansión y altamente rentable.
Sobre la base de la serie de The Lancet sobre los determinantes comerciales en la salud, y el trabajo de muchos que durante décadas han descrito prácticas industriales nocivas, la Comisión ha profundizado su análisis en los determinantes comerciales de los juegos de azar. Según esto, el sector de los juegos de azar comercial promociona sus productos y protege sus intereses mediante la adopción de prácticas corporativas diseñadas no solo para influir en el comportamiento de los consumidores, sino también en la narrativa y los procesos políticos en torno a la regulación, con una tendencia a centrarse en la responsabilidad individual en lugar de en cambios más amplios de política. Estas prácticas no son nuevas y también han sido utilizadas por otras industrias nocivas, pero en el mundo digitalizado, interconectado y sin fronteras de hoy en día, tales prácticas plantean amenazas cada vez mayores para la salud pública.
La Comisión describe un ecosistema complejo en los juegos de azar con ámbitos y capacidades sin precedentes en oferta por la transformación digital. El innovativo uso del marketing digital para dirigirse a los consumidores a través de las redes sociales y la segmentación de datos de los usuarios, junto con el patrocinio deportivo y los medios de comunicación, están apoyando la expansión del juego. Asimismo, los límites entre los juegos digitales y los juegos de azar también están disminuyendo, y la industria del juego aprovecha la transformación digital, mientras que la necesidad de prevenir y mitigar los daños relacionados con el juego se torna aún más prevalente.
Durante demasiado tiempo, los gobiernos, también en conflicto debido a los beneficios en impuestos que obtienen y los ingresos de una industria rentable, han prestado poca atención al entendimiento de los daños relacionados con los juegos de azar, tomando como base enfoques demasiado simplificados, y señalando la responsabilidad individual como peligro para las personas de alto riesgo. Lo que ahora se requiere, es equilibrar la salud pública con los intereses económicos, que se encuentran en contrapuesta. La Comisión hace un llamado a los gobiernos y a los políticos responsables para que traten el juego como un problema de salud pública, al igual que para otros productos adictivos y poco saludables, como el alcohol y el tabaco, y ofreciendo recomendaciones para prevenir y mitigar la amplia gama de daños asociados con los juegos de azar, y para esto en importante contar con intervenciones tanto a nivel de la población como individual.
La Comisión pide que se establezca una eficaz regulación de juegos de azar en todos los países, y que se incluyan reducciones en la exposición de la población al juego, mediante prohibiciones o restricciones al acceso, la promoción, la comercialización y el patrocinio de estos. La Comisión también pide que se ofrezca soporte ayudas y tratamiento asequible y universal para aliviar el daño causado por el juego, junto con campañas para concienciar a la población sobre dichos daños. La Comisión recomienda que las protecciones regulatorias incluyan a los niños y jóvenes, haciendo cumplir los requisitos de edad mínima y la identificación obligatoria; la adopción de medidas eficaces de protección de los consumidores, como la autoexclusión universal; la regulación de los productos en proporción con el riesgo de daños; y medidas que limitan el consumo de juegos de azar, como límites exigibles de depósito y apuestas.
La industria, de hecho, va a afirmar que sus productos se disfrutan por millones de personas, la inmensa mayoría de las cuales no sufren consecuencias adversas, y que tales recomendaciones están invadiendo injustamente la libertad de las personas. Esta Comisión denuncia tales afirmaciones como profundamente engañosas. Los gobiernos tienen el deber de proteger a sus ciudadanos de los productos nocivos y adictivos y de adoptar una solución para la salud pública relacionada con los juegos de azar.
https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(24)00167-1/fulltext
The Lancet comenzó como una revista internacional de medicina general publicada semanalmente con carácter independiente y fue fundada en 1823 por Thomas Wakley, en Inglaterra. Desde su primer número (5 de octubre de 1823), la revista se ha esforzado por hacer que la ciencia esté ampliamente disponible para que la medicina pueda servir y transformar la sociedad, e impactar positivamente en la vida de las personas.
Durante los últimos dos siglos, The Lancet ha buscado abordar temas urgentes en nuestra sociedad, iniciar debates, poner la ciencia en contexto de esta e influir en los tomadores de decisiones en todo el mundo. The Lancet ha evolucionado y ahora es una familia de revistas, pero conserva en su núcleo la creencia de que la medicina debe servir a la sociedad, que el conocimiento debe transformar la sociedad, que la mejor ciencia debe conducir a una vida mejor.













