Juego de Palabras
Por Ricki Chavez-Munoz
Cada vez que leemos algo sobre el proyecto de Catalunya, que empezara como BNC World, hace ya más de seis años, se nos paran los pelos, pero no de susto sino de una tenebrosa incertidumbre. Y no porque no se vaya a realizar, sino porque una vez invertidos los 2.000 millones de euros en el ahora llamado en Hard Rock Entertainment World, ¿vendrá la gente a este futuro destino turístico con casino?
La nota publicada en el Diario de Tarragona dice que, “Es el proyecto estrella que espera la Costa Daurada y que debe transformar el mapa turístico de la provincia”.
Y como el Godot del clásico del Teatro del Absurdo de Samuel Becket, “esperando a Godot”, seguimos esperando, aunque de repente, del absurdo panorama político de Catalunya que ha tenido desde el clamor popular separatista hasta el golpe de estado tipo franquista por el gobierno español, pueda al fin el proyecto tener un final feliz con la contracción de la primera fase del complejo y la primera inversión de 700 millones de euros.
Lo cierto es que desde que el Veremonte de Enrique Bañuelos lanzara sus anzuelos al mar financiero para entretenimiento, con su malhadado BNC World, otro gran proyecto ya ha comenzado en la región mediterránea, en Chipre, donde los primeros resultados no han sido del todo satisfactorios.
Aun cuando la administración de Chipre hace lo más que puede para que el proyecto progrese, la realidad es que el mercado del entretenimiento y casinos solo tiene cierto aguante, y el juego de hoy, se mueve de los casinos hacia las salas de apuestas deportivas y la nube interactiva con la agilidad del pensamiento, donde no existen torpes burocracias.
“Mucho ha llovido desde aquel 2012 en el que se anunció el macrocomplejo de ocio y juego de la de la mano entonces del grupo Veremonte. Bailes de números, inversiones millonarias, casinos y muchas trabas políticas, empresariales y burocráticas.
“Hasta ahora no ha sido un camino fácil. Pero parece que empieza a encarrilarse y ahora la pelota está en manos de la Generalitat, que ya ha empezado a trabajar en el Pla de Millora Urbana, el próximo trámite urbanístico previsto después del Pla director Urbanístic del Centre Recreatiu Turístic (CRT) de Vila-seca y Salou”.
Los párrafos anteriores copiados del diario de Tarragona dan en el clavo con toda la precisión y arte de un viejo zapatero remendón.
Las intenciones casi siempre fueron de las mejores para sacar el proyecto de Catalunya adelante, pero los pasos a seguir siempre han tenido mil y una trabas. ¿Qué más se puede decir?
A la fecha, HRI se encuentra comprometida con el proyecto que “tendrá una capacidad máxima de 745.000 metros cuadrados para los diferentes usos y una inversión global estimada de 2.000 millones –700 en la primera fase–, que incluye el coste del terreno y las infraestructuras, que se desarrollarían en fases en los próximos cinco años.
“El área destinada al juego ocupará 7.595m2. Habrá dos hoteles en 63.000; un espacio comercial exterior de 15.000 y otro destinado a la restauración de 5.900. HRI prevé generar más de 11.500 empleos en la construcción y la hostelería, un recinto para conciertos con capacidad de 15.000 personas y cuenta atraer a más de dos millones de visitantes anuales”.
Todo muy bonito en cuanto a proyecto, pero ya van seis años y Catalunya siguen aún embrollada dentro del monstruo burocrático. Añade el Diario de Tarragona: “Lo apunta el Departament de Territori i Sostenibilitat que, sin embargo, señala que todavía es demasiado pronto para adelantar contenidos del documento o para desgranar sus plazos de aprobación”.
Los diálogos de Vladimir y Estragon tenían cierto elemento esperanzador y si no me equivoco, en ese absurdo ir y venir donde todo estaba suspendido por el encanto del dialogo, nuestros antihéroes siguen esperando a Godot.
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