Juego de Palabras Por Ricki Chavez-Munoz

Las movidas en México por muchos de los legisladores para la aprobación de una legislación moderna para los juegos de azar que en efecto autoricen casinos en todo el territorio tuvo un frio remezón cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador – AMLO, dijo en conferencia de prensa, “Nada de casinos, en todo el país”.
El tajante comentario presidencial tuvo la aclaración de que al elegirlo la población mexicana lo hizo para cambiar el elemento político y económico del país, y salir de los manejos políticos de las últimas décadas ofrecido por el PRI – Partido Revolucionario Institucional, nacido en 1920 como la organización política emanada del movimiento social revolucionario de 1910, y el PAN – Partido Acción Nacional, de
tendencia ideológica conservadora, democristiano y de derecha.
“No somos lo mismo, la gente votó por un cambio”, añadió López Obrador al comentario anterior, porque en las elecciones que lo colocaron como presidente, representando a MORENA – Movimiento Regeneración Nacional, la asociación civil fundada por López Obrador en 2011 como un movimiento político y social, este se presentó como la antítesis del binomio PRI-PAN.

Ciertamente, México propuso un cambio al elegir a López Obrador, y este es el argumento esgrimido por los legisladores que buscan terminar con la actual Ley Federal de Juegos y Sorteos que data de 1947 y que fue manipulada para arrimarle el Reglamento de 2004 por la administración panista de Vicente Fox.
Dicho Reglamento manejado al antojo por el ex Secretario de Gobernación Santiago Creel, ha permitido a la Segob otorgar permisos para la instalación de maquinas tragamonedas en locales de “juegos y sorteos”, que en efecto son casinos de juego.
Ante tal rio revuelto de legislación obsoleta y reglamento arrimado, los estados mexicanos también manejan como mejor les parezca, con criterio, sin ello, al dedo, con antojos, y también con conciencia, la forma de imponer tasas y otras imposiciones a los operadores de los casinos de juego en México.
Ante las noticias que algunos de los estados mexicanos otorgarían licencias para la instalación de casinos, López Obrador dijo en la conferencia de prensa, que, “en caso de que en los estados se estén aprobando legislaciones para favorecer la apertura de nuevos centros de apuestas, utilizarán las controversias judiciales para revertirlas, pues corresponde a la Federación la decisión en esta materia”.
El presidente morenista se apegaba a la Ley del 47 del siglo pasado y en esto tiene razón, Sin embargo, al ser elegido por el cambio, es hora de que se despegue un poco de normas que solamente empantanan el sector del juego mexicano y proponga una nueva legislación para que el país siga su desarrollo con normas que promuevan el cambio en este siglo 21.















