Juego de Palabras
Por Ricki Chávez-Muñoz
El dominical inglés The Observer es sin duda uno de los periódicos más respetados del mundo, y nos prestamos su titular (28 de junio), donde comentan que el trabajo realizado por el gobierno del Reino Unido sobre la problemática del juego ha fallado totalmente al ludópata, para comentar en nuestra columna en nuestra edición inglesa, The Spiel,
Para esta nota, nos hemos prestado el siguiente párrafo, también: “La problemática del juego no es responsabilidad exclusiva del actual gobierno del Partido Conservador, ya que esto se remonta a la Ley de Juegos de Azar del Reino Unido del 2005, bajo los auspicios del Partido Laborista, la otra cabeza en esta nación bipartidista.”
El problema de la ludopatía, sin embargo, no es responsabilidad de la industria tampoco, que, en su mayoría, respeta y cumple con las normas y reglamentos. El problema radica en los gobiernos que simplemente no entienden que una industria como la de los juegos de azar no puede ser regulada por personas que no entienden lo que esta industria implica.
Es un poco como no tener cirujanos o médicos en los servicios de salud en un gobierno, o no tener abogados para verificar asuntos legales. Casi ningún gobierno en el mundo hace uso de la vasta experiencia que tienen los profesionales de la industria del juego en la preparación de sus legislaciones o reglamentos, y aquí radica el problema con la reglamentación de los juegos de azar.
Las leyes y reglamentos son propuestos y preparados por personas ajenas a la industria del juego que observan al sector con desventaja, sin el conocimiento sobre los problemas que pueden causar la falta de control y supervisión en los juegos de azar.
La industria no quiere ni busca ludópatas por muchas razones, aunque principalmente, porque no se puede confiar en cliente que sufre de ludopatía para el futuro de los negocios, y no busca crear ludópatas pues no son la base confiable para el crecimiento de sus negocios.
Todo los anterior viene como consecuencia de las voces que se oyen en Chile, donde el ejecutivo insiste en remendar los problemas que aquejan a la industria del juego, como consecuencia de la pandemia del COVID-19, con ideas absurdas, como el proyecto de ley que busca aumentar los impuestos, y crear reglamentos temporales.
No causa sorpresa entonces, que los principales operadores de casinos en Chile se opongan rotundamente a tales propuestas. Tal como reporta un medio chileno, Ricardo Abdala, director del grupo Boldt Peralada, que opera el casino de Ovalle, dijo: “El proyecto no solo no sirve a la industria, sino que además les sube los impuestos a los casinos, lo que es una medida que carece de todo sentido y racionalidad en un momento tan complejo”.
Jaime Wilhelm, gerente general de Sun Dreams, agregó: “Lo que el gobierno anunció el martes no tiene nada que ver con el problema base de la industria, no estamos discutiendo un año más o 5 por ciento más de impuestos, o que nos den o no beneficios producto de la pandemia, la discusión de fondo es la norma de la industria, el resto es fuego artificial”.
La industria de casinos de Chile necesita soporte real y con claridad, porque la pandemia del coronavirus que los tiene cerrados desde marzo, viene después del estallido social de fines del 2019, cuando también se cerraron casinos por orden de la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ).














