Estrela Instantânea compromete cuota inicial de US$24 millones

Finalmente, y después de siete postergaciones de concurso licitatorio, el gobierno brasileño logró privatizar la Lotería Instantánea (Lotex) adjudicando su concesión a la iniciativa al mega consorcio formado por las empresas lideres del sector del juego global, International Game Techology (IGT) y Scientific Games bajo el nombre Estrela Instantânea.
La subasta de la Concesión Lotex, el servicio exclusivo de la lotería instantánea pública brasileña se realizó en la sede B3 del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), en Sao Paulo, el martes 22 por la mañana, aceptando la oferta de Estrela Instantânea por R$96,9 millones (US$24 millones), como el valor de la primera de ocho cuotas anuales del monto mínimo a pagar.
Adicionalmente, el nuevo consorcio debe pagas otros siete pagos anuales de R$103 millones, que actualizados por el Índice Nacional de Precios Generales al Consumo (IPCA), por un total de R $818 millones (US$200 millones), correspondiente al valor actual del mínimo requerido de R $542.1 millones.
La concesión es válida por un período de 15 años, y según el BNDES, a partir del quinto año de exploración, la concesión generará un ingreso potencial por el orden de R $6 mil millones (US$1.470 millones).

Del valor total de la facturación del concesionario, el 16,7% debe ser abonado al Gobierno brasileño, para emplearse en inversiones de obras públicas en los sectores de seguridad ciudadana, el deporte y la cultura, entre otros. Los estudios del BNDES también señalan que el gobierno debería recaudar unos R$19 mil millones (US$4.670 millones) a lo largo de los años de la concesión de la Lotex.
Según información de Roberto Quattrini, representante del consorcio, los dos grupos empresariales del juego, IGT y Scientific Game International, en conjunto, comprenden en la actualidad el 80% de la cuota de mercado de la lotería instantánea en el mundo, con una facturación estimada en 80.000 millones de dólares al año.
La Lotex fue incluida en el plan de privatizaciones en 2016 por el gobierno del entonces presidente Michel Temer pero el proceso se arrastró tres años por la falta de interesados debido a las exigentes reglas iniciales. Tras varios intentos de privatización realizados en los últimos dos años cuando no aparecieron interesados, el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro flexibilizó las normas, dobló el número de cuotas que tiene que pagar el vencedor (de cuatro a ocho) y redujo las exigencias sobre el tamaño de los competidores.














